Historias Floridanas: El día que la Villa O´Higgins me salvo

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Fue en el principio de los años noventa cuando el Paradero Catorce de La Florida, se empezó a transformar en unos de los principales centros de comercio y alta aglomeración de persona. 

En aquel tiempo pasaba metido en el Paseo Serafín Zamora, por los locales de video juegos, donde vendían helados de glotones y el colorido local del McDonald´s. 

Generalmente me iba en la tarde a recorrer este espacio y en reiteradas ocasiones me venía en horas de la noche en la Micro Carrascal, que llegaba hasta el final del sector de Los Quillayes. 

En una oportunidad me quede hasta más tarde jugando videos lo que me llevo a no encontrar nada que me llevara hacia la casa. 

Yo era un jiño de ocho años aproximadamente, que estaba como las once de la noche en pleno catorce y asustado por no poder llegar hasta mi casa. 

Tras no pasar ninguna micro, me fui caminando por Vicuña Mackenna y luego doble por Américo Vespucio hacia la Villa O´Higgins. Reconozco que del susto pase al miedo por la oscuridad de la calle y por la preocupación de no saber dónde pasaría esa noche. 

Entre los departamentos había un grupo de jóvenes carreteando y con una voz temblorosa pregunto ¿En qué me puedo ir hacia Los Quillayes? 

Desde el grupo sale una mujer medianamente joven y me pregunta ¿Estas perdido? Sin mediar me puse a llorar por querer volver a mi casa y no poder hacerlo. 

La mujer me limpio mis lágrimas mientras me dijo que no temiera porque no eran personas malas. Sobre la misma me dice que la acompañe y me lleva unas casas que están detrás de los departamentos entre la calle Aconcagua y Américo Vespucio. 

Estando en su casa me invita a tomar un té con pan con huevo, mientras yo estaba en la mesa me preparo una improvisada cama en un sillón para poder dormir cómodo y abrigado. 

Me llamo la atención que tenía TV Cable, en esos años que solo muy pocas familias lo tenían. Recuerdo que antes de dormir alcance a ver una película en que los ladrones usaban máscaras de los presidentes de Estados Unidos. 

Al otro día desperté como las nueve de la mañana solo con ganas de irme a mi casa. Al buscar a alguien para despedirme no encontré a nadie en la casa y como era día de fin de semana me imaginé que quizás habrían ido a la Feria que vi camino a mi casa en Américo Vespucio. 

Recuerdo que llegue a mi casa solo con ganas de ver a mi familia, prometí que nunca volvería a pasar algo así nuevamente. 

Lo triste que nunca supe los nombres de esa gente que me tendió una mano, tampoco recuerdo donde esta esa casa. Solo puedo decirles que fueron buenas personas que ayudaron a un niño extraviado. 

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