Recién había vuelto la democracia a nuestro país y la apertura económica se veía con la llegada de diferentes empresas al territorio nacional.

Uno de estos era el tradicional local de comida rápida McDonald´s, que después de instalar su primer local en Las Condes, empezó a buscar otras comunas estratégicas en la Región Metropolitana.

Así fue cómo llegaron al sector de Vicuña Mackenna con Américo Vespucio a un sector ubicado al costado de una bencinera Shell.

Construyeron un local lleno de colores con juegos que atraían a los niños no importando su condición social al mostrar una imagen de felicidad que era reforzada con los comerciales que aparecían en los principales canales de televisión.

Toda esta magia comercial me atrajo a querer entrar a este espacio que idealizaba cómo un lugar feliz donde podía olvidar por un momento los problemas que habían en mi hogar.

Para entrar a ese lugar existía una pequeña pero gran dificultad y esta era tener dinero para comprar irónicamente la “Cajita Feliz”.

En aquellos tiempos mi familia era de escasos recursos y yo me iba al paradero 14 para arrancarme de eso y otros problemas familiares.

Los funcionarios del local al verme con mi ropa humilde no me dejaban entrar y mi sueño era solo divertirme en esos juegos que me llamaban la atención.

Ocupando la astucia en varias ocasiones me pasé y pude disfrutar un momento antes de ser sorprendido por el personal el cual me sacaba cómo un bicho extraño.

Con los años ese local desapareció y esa imagen de falsa felicidad se multiplicó en más locales, tiendas, mall y todo espacio o lugar que nos haga escapar un momento de nuestra realidad.

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Fotos: Julio Garín

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